Cuando decidimos crear la Colección Caribe, tuvimos muchas dudas sobre cuál era la mejor forma de hacerlo. No solo implicaba imaginar piezas únicas que representaran ese lugar que tanto nos ha marcado a quienes fundamos ráfega, sin perder la esencia del Mediterráneo, sino que también significaba ir hasta allí y mostrarles a nuestras clientas esa magia en primera persona.
ráfega nació hace apenas casi dos años, pero eso no nos detuvo a la hora de arriesgarnos y hacer más grandes nuestros sueños. Con los diseños listos, decidimos que en noviembre de 2025 (sí, las colecciones toman mucho tiempo hasta llegar a vuestras manos) tomaríamos un avión rumbo al paraíso: Cartagena de Indias.
Fuimos tres personas, tres equipajes y una cámara. Y, por supuesto, toda la ilusión de fotografiar en Colombia, el país del que venimos. Durante un fin de semana intenso regresamos a uno de nuestros hogares (el principal sigue siendo Barcelona) y buscamos los rincones más hermosos, aquellos que realzaran el esfuerzo detrás de cada diseño y el trabajo artesanal de quienes los tallan.
Desde las 5:00 hasta las 11:00 de la mañana, el tramo del sol más amable, recorrimos sin parar las calles coloniales, que a esa hora se sentían solitarias y tranquilas. Nos cruzamos con personas generosas que aceptaron posar junto a nosotras y con curiosos que miraban de reojo nuestros abanicos. Luego venía el descanso, la comida y, a las 5:30, salíamos de nuevo a perseguir ese atardecer escurridizo para encontrar la mejor luz y transmitir la esencia de la colección.
Les contamos todo esto porque nos encanta involucrarlas en los procesos creativos de ráfega, compartir con detalle cómo pensamos cada decisión. Al final, el esfuerzo cobra sentido cuando el abanico llega a vuestras manos y lo valoráis como lo que es: una pieza única, irrepetible, hecha a mano y con una enorme historia y tradición detrás. En este caso, la de dos lugares que se encuentran.
























