Si algo nos han enseñado la moda y sus tendencias es que los accesorios no son objetos neutros. Y esa verdad también se extrapola al abanico. Aunque hoy lo veamos solo como un accesorio práctico o estético, durante siglos ha sido también una extensión del carácter, del gesto y de la presencia.
En ràfega creemos que eso sigue siendo así. Sin reglas formales que lo definen, el abanico que eliges también habla de algo personal y dice mucho de nosotras.
A partir de lo que hemos visto en nuestras clientas, os dejamos cinco perfiles muy claros que identificamos en quienes eligen un ràfega:
Los petitó
Tonos llamativos, pero formatos discretos. Eres de las personas que prefieren lo esencial. No necesitas excesos para destacar. Te atraen los objetos que duran, que encajan con todo y que no buscan llamar la atención, pero que son prácticos.
Aunque tu estilo es silencioso, también es muy pensado.

Abanicos Colección Caribe
Colores vibrantes e intensos y con presencia también en las formas de la varilla (la parte de la madera). No te interesa pasar desapercibida. Te gusta expresarte a través de lo visual y entiendes los accesorios como una extensión del estado de ánimo y de la personalidad. Para ti, el verano no es solo una estación sino una cuestión de actitud. Y sí, eres de las personas a las que les encanta que les pregunten de dónde son sus cosas.

Abanicos de Colección artesana
Valoras lo hecho con calma. Te atraen los objetos con historia, con procesos detrás, con manos que los han trabajado. Eres de las personas que miran los detalles y que valoran el diseño y la artesanía. Por eso no escatimas a la hora de elegir algo bien hecho, que dure y que represente algo significativo.
Incluso, diríamos que eres de las personas que piensan en estos abanicos como un regalo para alguien a quien quieres mucho o como agradecimiento.

El abanico Núvol
Elegancia pura y sofisticación. Eliges con intención y eso se nota. Te atraen la innovación, los contrastes bien pensados y los objetos que tienen presencia sin necesidad de ser estridentes.
Para ti, la elegancia no es pasar desapercibida, aunque tampoco es exceso. Es encontrar ese punto justo en el que algo destaca con equilibrio. Donde se nota, pero no invade.
Sabes que un buen diseño puede tener carácter sin ser ruidoso. Y por eso eliges piezas que elevan tu estilo sin romperlo, que aportan algo especial sin robarle protagonismo al conjunto. Tu forma de elegir no busca llamar la atención a toda costa, pero tampoco se esconde, simplemente, sabe estar.

























