Tarjeteros y llaveros: los nuevos productos estrella de ràfega

Tarjeteros y llaveros: los nuevos productos estrella de ràfega

Para muchas de vosotras, ràfega es sinónimo de abanico. Y no hay nada que nos haga sentir más orgullosos que haber conseguido, en los últimos años, convertirnos en una de las marcas de abanicos artesanales más queridas de España y Europa.

Pero ràfega es, para quienes formamos parte de este proyecto, mucho más que un abanico. ràfega es artesanía. Artesanía hecha con cariño, con buenos materiales y con la intención de crear piezas que acompañen durante mucho tiempo.

Por eso, desde el principio, quisimos que esa filosofía estuviera presente no solo en nuestros abanicos, sino también en todos los accesorios que los acompañan.

Las fundas de piel fueron el primer paso. Cuando empezamos a pensar en cómo proteger nuestros abanicos, llegaron a nuestra mesa distintas ideas y posibilidades. Hasta que un día recibimos un mensaje de Instagram de un maestro artesano de Ubrique, una de las grandes cunas de la marroquinería española, que quería trabajar con nosotros.

Nos conquistaron dos cosas desde el principio: la calidad de su trabajo y su manera de entender la artesanía. También su propuesta de aprovechar retales de piel procedentes de otros productos, una idea que encajaba perfectamente con nuestro propósito de crear accesorios más sostenibles y aprovechar al máximo los materiales.

Juntos diseñamos una funda que muchas de vosotras ya conocéis y utilizáis.

Y aquella colaboración nos abrió una nueva puerta: si podíamos hacer una funda tan especial, ¿por qué quedarnos solo con eso?

Así empezó todo. Nos pusimos en contacto con el maestro artesano, compartimos nuestras ideas y comenzamos a diseñar y probar nuevos modelos en el taller. Elegimos colores, ajustamos formas y cuidamos cada detalle: desde los acabados hasta el bordado y el grabado que, para nosotros, aportan ese toque tan ràfega.

Después de varios meses de trabajo, nacieron nuestros dos nuevos productos: los tarjeteros y los llaveros.

Tarjeteros

El tarjetero de ràfega es una pieza de 10x7 cm, elaborada 100 % en piel, disponible en tres colores: verde oliva, azul marino y burdeos.

Lo hemos diseñado pensando en quienes valoran los buenos materiales, el trabajo artesanal y los objetos que no necesitan seguir tendencias para permanecer. 

Su diseño es sobrio y elegante, con un bordado en hilo y un grabado central que aportan personalidad sin perder la sencillez, además de compacto para llevar contigo lo que necesitas: tu documento de identidad, tus tarjetas bancarias o tu permiso de conducir.

Además, la piel utilizada procede de proveedores certificados como LGW Approved Trader, una garantía de que la materia prima forma parte de una cadena de suministro que cumple estándares ambientales y éticos reconocidos internacionalmente.

Un pequeño objeto para todos los días, hecho con la misma atención al detalle que ponemos en cada uno de nuestros abanicos.

Llaveros

No os vamos a mentir: este llavero nació de una necesidad muy nuestra.

Estábamos cansados de perder el protector de labios, de olvidarnos del mechero en casa, de no saber dónde llevar esas pequeñas cosas que siempre queremos tener a mano o, simplemente, de ver cómo las llaves terminaban estropeando los bolsillos de nuestros pantalones.

Así que pensamos: ¿y si creamos un accesorio que solucionara todos esos pequeños problemas del día a día?

El resultado es un llavero de 9x4 cm, práctico, versátil y elegante. Un accesorio pensado para acompañarte y adaptarse a lo que necesitas, sin renunciar a la estética ni a la calidad.

También está elaborado 100 % en piel y fabricado por proveedores certificados como LGW Approved Trader.

Mucho más que un abanico

Los tarjeteros y los llaveros son nuevos para ràfega, pero la idea que hay detrás de ellos no lo es. Seguimos creyendo en los buenos materiales, en el trabajo de las manos, en los pequeños detalles y en la belleza de los objetos hechos para durar.

Porque queremos que ràfega siga siendo sinónimo de abanicos, pero también de evolución y artesanía. 

Y esto es solo el principio.

 

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